
¿Cómo gestionar los resultados de pruebas de salud general de los EMO (Exámenes Médicos Ocupacionales)?
Los protocolos para los Exámenes Médicos Ocupacionales (EMOs) tienen tres tipos de componentes:
1.Pruebas que evalúan la salud en general y que pueden ayudar a diagnosticar enfermedades comunes. Se incluyen en los protocolos de EMO a criterio de los médicos ocupacionales y típicamente son:
- Funciones vitales
- Examen oftalmológico
- Electrocardiograma
- Glucosa
- Colesterol
- Triglicéridos
- Creatinina
- Urea
- Ácido úrico
Esta lista puede ser mucho más larga dependiendo de del criterio del médico ocupacional sin que necesariamente se apoye en una estrategia sólida y muchas veces generando un sobrecosto no justificado.
En muchos casos, los resultados de estas pruebas solo sirven para establecer la “aptitud laboral” más que utilizarse en su verdadero valor preventivo. Por ejemplo, si el colesterol pasa los 250mg/dl, es NO Apto hasta que el trabajador presente la constancia de haberse evaluado con un endocrinólogo o cardiólogo, con lo cual se le da el Apto (al margen que cumpla o no el tratamiento posteriormente) y con ello este resultado en muchos casos queda enterrado hasta el siguiente EMO.
2.Pruebas que permiten vigilar específicamente algún impacto en la salud derivado de los riesgos ocupacionales (Ej. Audiometrías, espirometrías, etc) y usualmente están contempladas en el Protocolo para Exámenes Médicos Ocupacionales aprobado por la RM-212-2011-MINSA
3.Pruebas que sirven para ambos propósitos como, por ejemplo:
- Hemograma, que, al margen de mostrar una anemia como enfermedad común, puede mostrar un impacto generado por un químico, como por ejemplo exposición a benceno lo cual puede producir entre otros: Anemia, leucopenia, plaquetopenia o por ejemplo en el caso de exposición a radiación ionizante puede mostrar linfopenia, trombocitopenia y anemia.
- Radiografía de tórax, que además de evaluar el riesgo de neumoconiosis en trabajadores expuestos a polvo, permite identificar patología común como tuberculosis principalmente.
- Examen de orina: Por ejemplo, puede mostrar proteinuria en caso de exposición a plomo o mercurio, glucosuria o hematuria en nefrotóxicos, etc.
¿Entonces, realmente que utilidad real le damos a estas pruebas “comunes” incluidas en el protocolo?
El determinar alteraciones en pruebas comunes, debe llevarnos a estructurar un programa de vigilancia de salud común alineado a la RM-546-2026-MINSA, publicada el 03 de junio de 2026 que establece los lineamientos para la implementación de intervenciones de promoción de la salud en los centros laborales.
Los trabajadores que tengan alteraciones en estas pruebas comunes como por ejemplo hiperlipidemias, hiperglicemia, elevaciones de creatinina o ácido úrico, deben formar parte de grupos de riesgo para quienes se deben de plantear acciones específicas que apunten a la prevención.
Por ejemplo, los trabajadores con niveles de colesterol alto, en principio no tendrían por que ser calificados como no aptos mientras esto sea un hallazgo aislado y no represente un verdadero riesgo cardiovascular sumado con otros factores. Por el contrario, al generarse el diagnóstico en el EMO y la recomendación o interconsulta para ver un especialista, ello se debe llevarse a cabo dentro del programa de vigilancia médica o promoción de la salud.
El programa para este tipo de trabajadores debiese contemplar actividades como:
- Capacitación sobre los ejes de vida saludable: Actividad física, alimentación saludable, sueño reparador, control emocional y vida social.
- Actividad física: ya sea como pausas activas o rutinas cortas de ejercicios durante la rutina laboral, bajo un personal específicamente designado para ello o bajo un monitor formado del mismo grupo de trabajadores (lo más sostenible)
- Alimentación saludable, en caso de contar con comedores para trabajadores, asegurar que la distribución nutricional sea la mas adecuada y se eviten alimentos de bajo valor y generadores de riesgo como dulces, harinas refinadas, aceites refritos.
- Seguimiento y control especializado. Casos que deben de ser evaluados por especialistas periódicamente y mostrar indicadores de mejoría. Estos casos debiesen formar parte de un seguimiento estricto por parte el médico ocupacional con el objetivo de que sean sensibilizados e informados y los hallazgos anormales se lleguen a controlar.
En Salus Laboris creemos que el verdadero valor de un Examen Médico Ocupacional no está solo en identificar alteraciones o determinar la aptitud laboral, sino en transformar cada hallazgo en una oportunidad para prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida de los trabajadores.
Por ello, acompañamos a las empresas en el desarrollo de programas de vigilancia médica ocupacional y promoción de la salud, orientados al seguimiento de los factores de riesgo, la prevención de enfermedades y la implementación de acciones que generen resultados sostenibles.