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En muchas empresas, la vigilancia médica ocupacional aún se maneja como un requisito formal: se realizan evaluaciones y se archivan resultados, sin embargo, este enfoque es insuficiente frente a lo que exige la normativa. En el Perú, la vigilancia de la salud está establecida en la Ley N.º 29783 y su reglamento, el Decreto Supremo Nº 005-2012-TR, que en su artículo 25 obliga al empleador a implementarla en función de los riesgos del puesto en el marco del principio de prevención.

En esa línea, la vigilancia no puede entenderse sin trazabilidad, el artículo 33 del Decreto Supremo Nº 005-2012-TR establece la obligatoriedad de registros que sustentan esta trazabilidad, incluyendo accidentes e incidentes con su respectiva investigación, exámenes médicos ocupacionales, monitoreo de agentes y factores de riesgo, inspecciones internas, estadísticas de SST, equipos de emergencia, capacitaciones y auditorías. Sin estos registros, la vigilancia no es verificable ni defendible; pierde solidez técnica y capacidad de sustento frente a evaluaciones externas o eventuales cuestionamientos y limita la toma de decisiones.

La normativa peruana, en su Resolución Ministerial Nº 312-2011/MINSA, establece protocolos mínimos de exámenes médicos ocupacionales; sin embargo, la vigilancia requiere criterio técnico y un equipo competente capaz de ajustar evaluaciones, ampliar estudios ante sospechas y relacionar hallazgos con la exposición, de esta manera, a partir del análisis de un IPERC que refleje la realidad del puesto y del conocimiento del mismo, se elaboran los perfiles de puesto, que constituyen la base de una vigilancia médica específica por exposición. Esto implica evaluaciones diferenciadas y criterios de aptitud coherentes con los riesgos, aquí la vigilancia deja de ser un trámite y se convierte en una herramienta de decisión permitiendo definir restricciones, reubicaciones o seguimientos específicos según corresponda.

La vigilancia médica ocupacional es un sistema preventivo y epidemiológico, no se limita a gestionar casos cuando ya existen, sino a anticiparse mediante el análisis de tendencias, la identificación de grupos de riesgo y la evaluación de la población trabajadora, esto exige indicadores como cobertura de evaluaciones, prevalencia de condiciones relevantes, análisis de ausentismo por causa médica e información derivada de inspecciones de salud. Cuando estos elementos se integran, la vigilancia deja de ser un cumplimiento formal y se convierte en una herramienta de gestión que mejora la productividad, optimiza la toma de decisiones y reduce la exposición legal de la empresa frente a las autoridades competentes.

En Salus Laboris, impulsamos una vigilancia médica ocupacional integral, basada en evidencia, normativa vigente y enfoque preventivo, ayudando a las empresas a proteger a sus trabajadores y tomar decisiones estratégicas que marcan la diferencia.